30/06/2010 - Conocieron dónde se disponen las barreras de seguridad que montan desde febrero
Un deporte de máximo riesgo como es el del motor requiere de unas exigentes normas de seguridad para su desarrollo. Por ello, las máximas dirigencias del motociclismo (FIM) y del automovilismo (FIA) obligan a cualquier infraestructura deportiva a adoptar una serie de medidas de seguridad altamente cualificadas para absorber impactos de vehículos a más de 200 kilómetros por hora. Con estas mismas premisas ha trabajado el Circuito de Navarra para cubrir sus más de 3,5 kilómetros lineales potenciales de sufrir accidentes dentro de su pista de velocidad homologada por la FIA para T1 & Grado 2 (testing hasta F1 y Carreras GP2) y por la FIM para nivel B (Superbikes).
Además de contar con uno de los sistemas de seguridad pasiva más innovadores, se da otra peculiaridad dentro de esta importante labor. Y es que durante los últimos cinco meses la firma navarra Tasubinsa, empresa cuyo fin es la atención de calidad y la inserción sociolaboral de las personas con discapacidad, preferentemente intelectual, de Navarra, ha desarrollado las labores de creación e instalación de las barreras de seguridad pasivas.
QUÉ SON LAS BARRERAS DE SEGURIDAD PASIVAS
El sistema consta de tres partes que ayudan a la absorción de impactos a alta velocidad controlando la fuerza generada en el choque de tal forma que los pilotos no corran tanto peligro de lesión.
1.- Bloques de plástico rellenos de espuma: La primera zona consta de un grupo de bloques de plástico. Enlazados entre si a modo de puzzle, están rellenos de una espuma que absorbe enormemente los golpes disipando y distribuyendo la energía generada en el impacto.
2.- Barrera de neumáticos: todos los neumáticos están anclados entre si y con el suelo para evitar que salten por los aires.
3.- Muro de Contención: Bien formado por guarda-raíles es el último elemento que separa la pista de la zona exterior. Es el elemento más robusto y aguanta impactos a alta velocidad.
EL PROCESO DE TRABAJO
El proceso de absorción de un posible impacto de un monoplaza durante un campeonato del mundo a disputar en el Circuito de Navarra tiene una logística profesional y de materiales previa muy importante. El trabajo comienza en las 170 plantas de recogida de neumáticos de la firma SIGNUS, una empresa sin ánimo de lucro que coordina y garantiza la correcta gestión de los neumáticos usados en toda España. Sus misiones son garantizar en España el control del residuo desde que se genera hasta que deja de serlo, así como maximizar el valor de todos sus componentes a través del desarrollo de nuevas aplicaciones y de nuevos mercados, de tal manera que este valor redunde en la disminución de los costes de la gestión del residuo, todo ello en beneficio del consumidor y del medioambiente. Este tipo de neumático presente en el Circuito de Navarra tiene una gran capacidad de absorción de energía, además de gran resistencia a la intemperie. Los neumáticos utilizados han sido seleccionados previamente antes de su colocación y montaje de la barrera, para así dar cumplimiento a la normativa establecida por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) en su reglamento de Guidlines issue 6.3/artículo 5.2.4.
Los más de 54.000 neumáticos recopilados y analizados en SIGNUS han sido enviados a las diferentes plantas en Navarra de Tasubinsa, siendo la de Villatuerta el eje central de trabajo dada su cercanía al Circuito de Navarra. Los profesionales encargados de montar los bloques de 54 ruedas han tenido que realizar un proceso de agujereado simétrico entre las tres hileras de neumáticos para después unirlas a través de sistemas de fijación rígidos que mantienen la estructura creada tras un posible impacto de bólido. Este proceso se está llevado a cabo gracias al trabajo de 60 profesionales que desde el pasado mes de febrero comenzaron las labores de montaje en las diferentes plantas de Tasubinsa, por lo que se ha contribuido con el mantenimiento del empleo de las personas con discapacidad de toda la geografía foral.
Una vez finalizado el proceso de creación de las barreras se procede a su desplazamiento al Circuito de Navarra, en el cual se distribuyen las mismas alrededor de las salidas de escape. La colocación de estas pilas de neumáticos se realiza gracias al trabajo de cuatro trabajadores (un monitor y tres operarios con discapacidad) que disponen todas las piezas perfectamente encajadas. Este es uno de los procesos más importantes ya que la fijación de toda la barrera de seguridad está calculada para la correcta distribución de un posible impacto.
LAS CIFRAS
El 80% de las barreras están ya colocadas, y el 20% restante se dispondrá a lo largo del verano.
Bloques de 54 neumáticos repartidos en 3 filas verticales
Más de 57.000 neumáticos reutilizados se han montado hasta el momento
60 personas de Tasubinsa han trabajado en las labores de creación e instalación
5 plantas de la empresa navarra se han volcado en el desarrollo (Arazuri, Elizondo, Tafalla, Tudela y Villatuerta)
170 plantas de SIGNUS de toda España han enviado NFU (neumáticos fuera de uso)
EL CIRCUITO DE NAVARRA Y LA RESPONSABILIDAD SOCIAL
El hecho de que el Circuito de Navarra, y por extensión a la sociedad pública SPRIN, cuente con Tasubinsa (Centro Especial de Empleo) es sin duda un reflejo del compromiso que desde el complejo deportivo y la Administración foral existe hacia la integración sociolaboral de este colectivo, dados los siguientes marcos legales de referencia:
- La Ley 13/1982 de Integración Social del Minusválido, LISMI, establece la obligatoriedad de contratar en aquellas empresas con más de 50 trabajadores un 2% de personas con algún tipo de discapacidad.
- Existen, sin embargo, medidas alternativas para el cumplimiento de esa Ley, como es la subcontratación de distintas actividades a Centros Especiales de Empleo (Tasubinsa).
Ambas legislaciones son de aplicación para las empresas privadas. Sin embargo, desde hace algún tiempo ha sido la propia Administración la que ha considerado la necesidad de “predicar con el ejemplo”, y de ahí la aprobación, en el caso de Navarra, de la Ley Foral 6/2006 de Contratación pública, recientemente modificada y por la cual se obliga a que el 6% del importe de las contrataciones del año anterior que sean realizables (por la propia naturaleza de los trabajos) por Centros Especiales de Empleo o Centros de Inserción Sociolaboral.
El hecho de estar ya cumpliendo con esta obligación y de estar dando oportunidades laborales reales a personas con discapacidad consideramos que es un hecho noticiable, como muestra de la Responsabilidad Social Corporativa en un proyecto, además, tan innovador en la Comunidad Foral de Navarra, que tantas muestras ha dado históricamente de su compromiso para con los colectivos más desfavorecidos.